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El rayo verde y la docencia actual.

  • lolamartinezfoto
  • 1 may
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 6 días


Ayer di mi mejor clase en años. Era a primera hora.  Estaba cansada porque no había dormido bien, dándole vueltas con cierta inseguridad a que no había montado una buena clase. Por un golpe de suerte, mi cerebro en vigilia desarchivó una pieza maravillosa de Tacita Dean: "The Green Ray" (2001). No sabía como lo iba a conectar con una clase de fotografía experimental pero decidí que empezar con ello era lo más adecuado.

Llegó la mañana. Café en mano me senté delante del ordenador y comencé. El rayo verde se expandió por la habitación y las conexiones empezaron a surgir de manera absolutamente fluida. Tacita proponía y yo iba recogiendo conectándolo con toda la historia de la fotografía fija. Lo llamaría improvisación, pero se parecía más a un baile, una coreografía de la cual no sabías por qué pero te sabías perfectamente todos los pasos y anticipabas el que debía venir después. Modulando tiempos, construyendo ritmos, recuperando temas apuntados veinte minutos antes en un orden lógico que ni tu mismo entiendes como has conseguido construir.

La clase duró dos horas. No vino nadie.


Mi monólogo de dos horas con Tacita (ya que estudiantes no había en el aula virtual) era ya un fenómeno en extinción. La capacidad de los cerebros criados en el mundo analógico de generar conexiones imposibles y por tanto, generalmente sorprendentes y conmovedoras, y que en su propio progresar te exceden.

Es decir, aparece algo así como lo que Lorca llamaba duende, porque no lo controlas. La ruta que mi cerebro trazaba entre ideas y pensamientos me resultaba a mí misma una desconcertante y maravillosa sorpresa. ¿Conectar es tener la capacidad de sorprenderse a uno mismo? ¿Cuantas veces nos hemos dicho: no sabía que era capaz de esto? Es una sensación embriagadora. Soy mucho más de lo que yo mismo soy capaz de comprender.

Pensaba entonces en la neuro-imaginativa-dependencia que hemos generado sobre estas IAs cada vez mas listas - y nosotrxs cada vez mas tontos - que se comportan como esa cámara digital con visor live de la playa del Rayo verde: que todo lo registra pero nada revela.

 

Tacita habla de buscar un rayo verde que solo se hace visible al que desea buscarlo. Y se revela solo en la redundante materialidad del film. Lo atestigua esa misma noche mientras ella filma en 16mm y otro cámara graba a su lado en digital y constata en el instante, gracias a su pantalla con visor "live" (or dead) que no ha ocurrido el fenómeno.

Tacita sin embargo lo encuentra, meses más tarde, después del paciente tiempo que requiere un revelado, inscrito en las particularidades de su emulsión cinematográfica, y desafiando la constatación del pixel digital.

Quizás es tan sencillo como que el fenómeno no se puede dar sin fenomenología, y viceversa.

 

Me pregunto entonces si la docencia actual, que decir, las particularidades del contacto humano, serán dentro de poco ya, o son ya, como ese rayo verde de Tacita: solo un privilegio que pueda ser descubierto por el que realmente lo desee.


Si el material fílmico tiene propiedades para provocar fenómenos que ninguna pantalla “live” (ironía) es capaz, me pregunto entonces que fenómenos hubieran sido posibles si hubiera al menos venido un solo estudiante de esos que piensa que será exactamente lo mismo, para el propósito de entretenimiento productivista de la educación hoy en día, darle a play unas horas mas tarde a un video mientras se prepara unos macarrones, atiende a unos clientes, o plancha la ropa. La docencia es hoy en día un podcast. De esos que me pongo yo porque me generan narcótico sueño y son mejor que la melatonina. Atención dispersa, sonido de fondo y acompañamiento en la extensa soledad del mundo contemporáneo. ¿Alguien podrá encontrar así el Rayo verde? Quiero imaginar que si, que aún todavía se pueda. Quiero imaginar a alguien fregando los platos y scroleando tiktoks, abandonar el estropajo y el móvil porque algo de ese “podcast de fondo” le ha, al fin, conmovido.


Sería uno de mis mayores logros.




(No os perdais la pieza de Tacita aqui 👆🏽)





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© 2021 Lola Martínez

Anywhere in the mountains, otherwise Madrid  

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